Hace mucho tiempo, si alguna vez, que no hago propósitos de año nuevo. Esto de revivir el blog es más un nordeste que una intención firme. Tampoco tiene mucha culpa, pero viene a cuento por eso del año nuevo, el haber pasado parte de las fiestas en casa (porque casa es la de tus padres, la que para ti antes era enorme y ahora lo es para ellos)
Cada uno la celebra a su manera (como dice el chiste: en familia o tranquila?) y tiene sus tradiciones y rarezas. Nosotros, como mucha gente, con comida hasta que no se ve el mantel. Pero también con los chistes de mi tío, los rezos voluntarios y anónimos de mis tías, las carcajadas hasta el ahogamiento de mi primo... y las cantadas de mi padre, tíos y tías. No, no son malos porteros.
En mi casa, en navidades, la sobremesa va con música. Despues de comer (y beber) se canta. Habaneras, bilbainadas, Serrat (hay Mediterráneos en la familia)... Este año la canción del verano ha sido "Santander la marinera" y para que os hagáis una idea, esto es lo que suena: He de decir que suena mejor en mi casa, a capella y varias voces. Y la consorte lo conforma: dice que se le ponen los pelos como escarpias cada vez que la escucha.