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Las suertes del toreo de borregos |
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Sea un partido al frente de una comunidad y una ciudad a cargo de una empresa de transporte público con monopolio que se rige por un convenio colectivo en vigor. Se salta uno la legalidad y rompe unilateralmente el convenio colectivo sin negociación ni aviso, alegando motivos falsos y se dan unos capotazos de recreo. Se cita a los trabajadores y sindicatos y, cuando estos se arrancan, se recrea en la suerte para provocarlos aun más. Se calienta el ambiente hasta conseguir una reacción violenta, una huelga total. Se luce bien para que el público, sufridor de la huelga, se ponga en contra de los (como ellos) trabajadores y pida las dos orejas y el rabo. Mientras tanto, el representante adorna el cartel del partido vendiéndolo como el partido de los trabajadores. Se aprovecha la feria para subir en el escalafón engalanando el traje de luces. Se zanja el conflicto, previamente construido de la nada, y se distribuye la foto con los trofeos. El partido da la vuelta al ruedo y los trabajadores son arrastrados por las mulillas bajo los abucheos del público. Terminada la tarde toca cobrar. Se aprovecha la fama ganada por unos y el odio dirigido a los otros para proponer un hachazo a los derechos del trabajador: suprimir el derecho a la huelga mientras un convenio colectivo esté vigente. Perverso. Las leyes son opcionales para mi, obligatorios para ti.
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| Viernes, 23/07/2010
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