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Hawaiana con extra de coca |
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Siempre se ha hablado de sitios como las Barranquillas y la Cañada Real como los supermercados de la droga. Lugares donde los yonkis más tirados acuden a hacer la compra diaria, pagando segurmante con lo que han conseguido pidiendo o paleando. Es la imagen de la droga, la que se publica habitualmente, la de los despojos de la sociedad que, cuando palman de una sobredosis, todo el mundo dice "que descanso para su madre". Pero la sociedad tolera a los otros yookis. A los que van todos los días a la oficina, con su traje y su pelo engominado, o a los artistas "un poco canañas" que admiramos o al famoso de la semana. Los que se ponen hasta el culo en una fiesta en un lounge y luego cogen el BMW para volver al apartamento en el barrio de Salamanca. Estos no necesitan mezclarse con la chusma. Estos hacen su pedido por teléfono y les entregan la coca a domicilio. Hata hace unos días, al menos, cuando se desmanteló una red que hacía la distribución y una lista de unos 500 clientes se quedaba sin proveedor. A estas alturas ya tendrán uno nuevo. Nos cruzaremos con ellos por la calle y alguno pensará "que elegante", para unos metros más allá, apartarse con cara de asco si se cruza con uno de los que van a la Cañada Real.
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| Domingo, 19/07/2009
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