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No somos mejores |
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Algunos se lo creen y otros incluso lo cantan. No hace tanto que pudimos ver el escándalo montado con las caricaturas de Mahoma, las manifestaciones violentas que las siguieron y las condenas del mundo "occidental". Quedó claro, para algunos, que en Europa somos sesudos defensores de las libertades (las nuestras) y que en el tercer mundo son fanáticos religiosos terroristas. Pero esta mañana escucho en la radio algo que, si no conociera el percal, me sorprendería. Anoche encontraron un artefacto explosivo en el teatro Alfil de Madrid. El autor, aun por encontrar, es más que probable miembro de alguno de los grupos ultracatólicos y de ultraderecha que ya han lanzado sus insultos y amenazas a Leo Bassi (www.leobassi.com o www.hastaloscojones.com) El pecado de Leo Bassi ha sido, por supuesto, meterse con la intocable iglesia católica. Lo hace en su espectáculo "La Revelación" en el que debe dar un (merecido) repaso a la institución (si, institución, no me confundan las palabras) y a cuyo final invita a los asistentes a recoger una hoja de apostasía con la que "comprobar si ha sido lo bastante convincente durante la representación". Al final, la diferencia se difumina. Cuando nos tocan la religión sacamos lo mejor de nosotros mismos seamos de una o de otra. A mi me la pueden tocar todo lo que quieran (la religión), seguiré pensando que es una de las mayores estupideces producidas por la mente humana. El opio del pueblo, que decía aquel. Yo nunca pasé de los porros.
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| Jueves, 02/03/2006
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